sábado, 2 de julio de 2016

Reglamento del tránsito para peatones

Parece que el ordenamiento del tránsito en Buenos Aires siempre fue un problema difícil de resolver. En especial el de los peatones. Por lo menos asi lo entendieron algunos Concejales porteños. Aprobaron una ordenanza que reglamentaba el tránsito de los peatones. Y despertó tanto interés el tema que“La Nación” se hizo eco del asunto y lo reflejó en sus páginas, publicando extensas notas.      
Estamos hablando del año 1939. Buenos aires era una ciudad que contaba, en ese entonces, con 2 millones y medio de habitantes. El tránsitocirculaba por la mano izquierdaNo existían los semáforos. Si, las garitas con el vigilante que dirigía el tránsito. Estaba fresca aún la inauguración del primer tramo de la avenida 9 de julio y por esos tiempos da la impresión que la cosa se empezaba a complicar en la city porteña. Había mucha gentedeambulando por sus veredas. Estas eran muy angostas y además muy pegadas al tránsito vehicular.
Unos años antes, el gran escritor argentino Roberto Arlt, en su columna“Aguafuertes porteñas”, que se publicada en el diario “El Mundo”, nos describía la situación:
 “En las calles del centro la vida corre tan de prisa que a la gente le crece la barba en mucho menos tiempo que en las rúas de las pacíficas y adormiladas parroquias. Y se explica. Usted sale afeitado para dirigirse a un punto y tales son los obstáculos que encuentra en su camino que, cuando llega, la barba le ha florecido de espinos como un rosal silvestre.
Esmeralda, Corrientes y Pellegrini.
Esmeralda, Carlos Pellegrini, Corrientes, Sarmiento a la altura de Libertad, Suipacha son las calles donde se les da una despiadada batalla a la paciencia de los seres humanos.
En Esmeralda agonizan de impaciencia los motorman en la imposibilidad de arreglar los obstáculos del tráfico con malas palabras; en Carlos Pellegrini, además de los tranvías estacionados, usted encuentra tales brigadas de  mujeres abriendo la boca frente a las vidrieras, que si se resuelve a caminar, tiene que hacerlo a base de “gambetas” como si estuviera boxeando con su sombra.
En Cangallo y Sarmiento se confabulan los camiones, carros de tres caballos y el diablo a cuatro.
En Corrientes, es la peste de los destructores de calzadas y veredas. Cuando no es una empresa, es otra, o si no esla O:B:S dela N.y aquí ya no son “gambetas” las que tiene que hacer, sino saltos como si se dispusiera a entrenarse para intervenir en un concurso de garrocha.
Se suman a estos peligros, el de que los caballos de los coches placeros le devoren una oreja y el de que le escurran la cartera del bolsillo, esto sin contar los pechazos con que lo proyectan desde el centro de la vereda a la mitad de la calzada.
Como si tales peligros fueran poco, transitan como tanques de asalto señoras gordas y “robrecas” que atraillan un par de criaturas mal educadas, tres bultos grandes como casas y un globo tipo “zeppelin” cuya punta se la meten en los a ojos a cuanto desdichado tiene la desgracia de rozarles inadvertidamente.”
(Fragmento de “Encantos de las calles del centro” (22 de junio de 1931) Roberto Arlt, en “Aguafuertes porteñas”, en el diario El Mundo).
Lo cierto es que 8 años más tarde las autoridades de nuestra ciudad sancionaron y promulgaron la ordenanza 10.174 que reglamentaba el tránsito de los peatones por todo el ámbito de la urbe al principio, y finalmente restringido al radio comprendido entre las calles Entre Ríos, Callao, Santa Fe, Leandro N Alem, Paseo Colón y Belgrano
Así, por ejemplo, ordenaba en su artículo 1ro  “El uso de la acera queda limitado a los peatones, quienes deberán transitar conservando en cada una de ellas su derecha…No se podrá obstaculizar la circulación de los que en dirección contraria conserven su derecha…Está prohibido circular por las aceras llevando bultos o cargas que por su volumen o naturaleza puedan molestar a los transeúntes. En tales casos deberán arrimarse lo más posible al cordón…Está prohibido circular por la calzada…cruzar la calzada fuera de la esquina, dificultando el paso ordenado de los vehículos.”
En su Artículo 2do establecía: “Cuando la acera esté inhabilitada para el tránsito, los peatones podrán hacer uso de la calzada, transitando lo más próximo posible al cordón…”
En otros artículos de la ordenanza se contemplaba plenamente los derechos de los peatones al tener los conductores de vehículos que:.. “ceder el derecho de tránsito al peatón que cruza la calzada en el extremo de una cuadra”.
Los peatones debían cruzar las calzadas por las bocacalles en ángulo recto y por la zona de protección. Les estaba prohibido estacionarse en la calzada para esperar al colectivo.
Los infractores a estas normas iban a ser llamados a su cumplimiento por el agente del tránsito y en caso de desobediencia les serian aplicadas en el momento una multa de 1 a 3 pesos o un arresto de 2 a 6  horas.

 Infografia publicada en La Nación el 2 de mayo de 1939, explicando los peligros que traerían aparejados el cumplimiento de uno de los artículos de la ordenanza
La ordenanza finalmente se puso en práctica el 2 de mayo de 1939 y duró apenas unas horas. La poca disposición de la gente para cumplirla y la difícil interpretación de algunos de sus artículos conspiro para acentuar su fracaso.
El intendente municipal reconoció la total inoperabilidad de la ordenanza yordenó dejar parcialmente sin efecto la norma hasta nuevo aviso.
Luego de varios intentos fallidos para su aplicación en octubre y noviembre de 1939 y un último ensayo en marzo de 1941, la iniciativa se fue diluyendo casi sin dejar rastros.



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