jueves, 10 de mayo de 2012



UN CHALET EN PLENA AVENIDA 9 DE JULIO




CHALET DE CERRITO- MUEBLES DÍAZ
Este curioso capricho arquitectónico esta en la terraza del edificio de nueve pisos en Sarmiento 1113, casi esquina Cerrito. El chalét está retirado de la línea municipal y mira de frente a Sarmiento. En sus dos plantas funciona la administración del edificio, y arriba de todo está el altillo, donde se experimenta el contraste entre la calidez de la cabriada de un techo a dos aguas con tirantes de madera y la vista propia de un piso alto hacia el cruce febril de Corrientes y la 9 de Julio.  Al chalecito, como a todo el edificio, lo terminó de construir en 1927 el inmigrante valenciano Rafael Díaz. Su bisnieta Mónica Abal cuenta que Don Rafael —como lo llamaban todos— llegó en el 1890 y tantos. Trabajó de mozo, se asoció a otros españoles para sus primeros negocios y en los años 20 creó Muebles Díaz, que funcionaba en el planta bajab del edificio.  Cada mediodía subía allí a almorzar y después dormía la siesta hasta las cuatro en su cuarto de la planta alta. No lo quería para vivir allí. Al final de cada jornada volvía en tren a su casa en Banfield.
 
 
“Muebles Díaz”
El edificio, en Sarmiento 1117, fue la concreción del sueño de un valenciano, llegado a la Argentina a fines del siglo XIX. En 1927 Rafael Díaz inauguró “Muebles Díaz”. Una monumental tienda, que en cada uno de sus 10 pisos exhibía diferentes estilos de muebles. Y coronándola, una réplica de un chalet de Mar del Plata que había fascinado a Don Rafael. 
Se pasaba el día en su negocio, pero no vivía en el chalet: ése era su refugio para la hora del almuerzo y su sieta. Cada noche, el hombre se volvía a su casa de Banfield.

La mueblería era una de las más grandes de América y pionera en la venta a crédito. Crecía su fama y se la conocía como “la mueblería del Chalet”, toda una curiosidad en un barrio de anchos y altos edificios, que en todo caso se remataban con hermosas cúpulas. 
 

Pero Don Rafael era hombre de darse los gustos. También tuvo su propia radio, en la que se emitía música y promociones del negocio. Esa frecuencia sería vendida por Díaz y se transformaría en la actual Radio Rivadavia. En los 60, Rafael Díaz murió. La mueblería dejó de funcionar a fines de la década siguiente y hoy es un edificio de oficinas.

Pero ahí sigue la enorme mayólica con el nombre del negocio, en la medianera oeste del edificio. Ahí sigue el chalet. Una pieza del riquísimo patrimonio arquitectónico de Buenos Aires.




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